La
repentina pérdida de nuestra Candy,
una mini pincher de
dos años, fue un enorme golpe para nosotros. Después
de un "luto de dos días por respeto", ayudé
a mi esposa que sufría con las escenas vividas y
recuerdos. Los recuerdos ya no eran duros y pasó
a la paz y añoranza. Pero sin sufrir la pérdida
y un gran cariño por los momentos vividos con ella.
A
los pocos días en la clínica veterinaria de
nuestro amigo Pedro, vieron el cambio en mi esposa.
Nos dijeron que las escenas de dolor eran habituales y que
era imposible acostumbrarse al dolor de las personas que
perdían a sus mascotas o amigos.
Todo esto me hizo ampliar esta web para los casos puntuales
de "pérdida de mascotas" (es tuya Candy).