En
1992 mi vida dió un giro de 180 grados. Experimenté,
sin buscarlo, un estado alterado de conciencia, para los
psicólogos, experiencia mística según
los teólogos. ¿Por qué?..., lo desconozco.
Sólo sé que "hay que tener la humildad
de no comprender".
Alcancé el Conocimiento, la paz interior. Nací
a una nueva vida. Desde entonces mis valores han cambiado,
y una percepción distinta de la realidad ha modificado
positivamente mi vida. Me siento en armonía conmigo
mismo y con el Todo. El Don de curar el alma es uno de
los regalos que recibí, y mi único deseo
es ayudar a los demás con este don.